Del talento al bienestar: Daniela Cepeda Tarud y su apuesta por la movilidad social
Abogada, politóloga y fundadora de Muttu Innovación Social, Daniela Cepeda Tarud ha hecho de la ejecución su sello. Desde la cultura, la política pública y hoy la innovación social, ha sentado en una misma mesa a comunidades, entidades públicas, empresas y organizaciones de cooperación para convertir ideas en soluciones sistémicas que funcionan: proyectos que activan el potencial de familias y comunidades, amplían sus oportunidades y mejoran de manera sostenible su calidad de vida.
Celebramos los 35 años de COLFUTURO con 35 historias de personas beneficiarias del Programa Crédito Beca que están transformando y dejando en alto el nombre del país.
#RegiónCaribeEscrito por: Luis Carlos Proaños O.
Hay una idea que Daniela Cepeda Tarud, abogada y politóloga barranquillera, nunca ha estado dispuesta a aceptar: que el lugar donde alguien nace marque el techo de lo que puede llegar a ser. Esa inconformidad frente a las brechas del país ha guiado cada paso de su carrera.
Ella misma se describe como una “arquitecta de sistemas de transformación social”, y la definición le encaja. Su oficio ha sido conectar actores, ideas y recursos para levantar soluciones que ningún sector lograría por su cuenta, siempre a partir del potencial de las personas, las familias y los territorios.
Sus primeros pasos los dio junto a los hacedores del Carnaval de Barranquilla, visibilizando y salvaguardando su oficio, convencida de la cultura como motor de desarrollo. Luego, en Findeter llevó esa convicción a escala nacional: lideró la estructuración e implementación de la Estrategia Nacional de Economía Creativa y acompañó a gobiernos locales para que las industrias culturales entraran de lleno en su desarrollo territorial.
La prueba más exigente llegó años después, en la Alcaldía de Barranquilla. Allí diseñó y puso en marcha un modelo de atención e integración para población migrante que sumó a más de 90 aliados, movilizó más de 8 millones de dólares en cooperación internacional y terminó convertido en un referente internacional, replicado en nueve ciudades del país.
En ese recorrido fue tomando forma una manera propia de enfrentar los desafíos sociales: partir del potencial de las personas y los territorios, conectar actores y construir soluciones integrales y sistémicas. Esa forma de trabajar encontró su casa en Muttu Innovación Social, una organización donde la llevó a una nueva escala. El propósito: poner a las personas y sus familias en el centro, no como receptoras de soluciones, sino como agentes de su propia transformación.
La rigurosidad detrás de la innovación social
Daniela tiene claro que la equidad y la lucha contra la exclusión no se resuelven solo con buenas intenciones: exigen método, rigor técnico e innovación. Con esa convicción llevó sus preguntas a la academia internacional y en 2018, con el respaldo de COLFUTURO, cursó la maestría en Social Policy and Development en London School of Economics and Political Science (LSE).
Londres le cambió la forma de mirar el desarrollo. En LSE profundizó en el enfoque de capacidades y, de la mano de docentes como Paul Dolan, referente en ciencias del comportamiento, empezó a cuestionar la manera tradicional de evaluar y orientar los programas sociales. Allí se le hizo evidente una idea que hoy atraviesa todo su trabajo: no basta con contar ingresos, servicios o bienes entregados; también importa cómo las personas perciben y valoran su propia vida. “Podemos medir cuántos recursos invertimos, cuántos servicios entregamos, si una persona aumentó sus ingresos, consiguió empleo o mejoró su vivienda. Pero ¿esa persona siente realmente que su vida está mejor? ¿Es más feliz? Fue muy importante entender que no basta con medir las condiciones objetivas de vida; también tenemos que escuchar cómo las personas experimentan y valoran su propia vida”, explica.
Un movimiento que busca inspirar
Al terminar sus estudios regresó a Colombia con una convicción: poner esa formación al servicio de las comunidades del país. De ella nació en 2024 Muttu Innovación Social, una organización que diseña, estructura y ejecuta proyectos de innovación social, mide su impacto y deja capacidades instaladas, con un enfoque territorial, cultural y sistémico.
Muttu comenzó desarrollando su metodología de innovación social en Barranquilla, y a partir del éxito de esas experiencias ha llevado su modelo a otros territorios del país. La ambición quedó por escrito en 2024, cuando asumió ante el Clinton Global Initiative, un Commitment to Action para escalarlo a cinco ciudades. Con esta metodología como base, hoy diseña, ejecuta y mide proyectos de impacto social para gobiernos, empresas y organismos multilaterales.
Entre ellos se encuentran el proyecto de economía circular en Cartagena con el BID; el modelo de gobernanza para los Centros de Desarrollo Textil, impulsados por la Gobernación del Atlántico; y el diseño de soluciones territoriales en Bolívar y Santa Marta. Pero Muttu no se limita a desarrollar proyectos por encargo. También impulsa iniciativas propias que nacen del potencial de cada territorio y convoca aliados para hacerlas realidad. Entre ellas están un programa para impulsar y consolidar el Distrito Creativo de Barrio Abajo, en Barranquilla, y el programa de Agricultura Regenerativa para la sostenibilidad rural en el Departamento de Córdoba.
Detrás de estos resultados hay una visión integral del desarrollo, construida a partir de la experiencia de Muttu en los territorios. Una convicción ha guiado su trabajo: el bienestar no se construye únicamente a nivel individual, sino que también depende de las condiciones de las familias, las comunidades y los territorios. Por eso, Muttu va más allá de las soluciones aisladas, fortaleciendo capacidades, vínculos familiares y comunitarios, y articulando actores alrededor de las familias Ese rigor y esa capacidad de innovar han sido reconocidos dentro y fuera del país.
En lo personal, Daniela ha sido reconocida como Mujer Cafam Atlántico y como Joven Sobresaliente del Atlántico en los TOYP, y figura entre los 40 líderes menores de 40 de El país en sus manos. Su huella también se mide en logros institucionales: las estrategias que lideró desde la Alcaldía de Barranquilla le valieron a la ciudad el sello IntegrHábitat, otorgado por ONU-Hábitat, OIM y ACNUR; el primer lugar en la convocatoria de la Red IntegrHábitat “Prácticas locales – Reconocimiento global”, y el Premio Liderazgo Distinguido para las Américas por el Empoderamiento de los Migrantes y Comunidades.
Pero los premios no son lo que la mueve. Lo que le da sentido a su trabajo ocurre en lo cotidiano, en el territorio, cuando una familia logra cambiar su realidad. “La brecha que estamos ayudando a cerrar es la distancia entre el potencial que existe en una persona y su posibilidad real de convertirlo en bienestar. No basta con que existan oportunidades, ni siquiera con poder acceder a ellas. Se trata de crear las condiciones para que pueda aprovecharlas y construir la vida que valora”, concluye.
ADN DEL TALENTO DE
Daniela Cepeda Tarud
Mi motor
Trabajar con familias que han atravesado circunstancias profundamente difíciles y que, aun así, siguen imaginando un futuro distinto me transforma. Ver su resiliencia y comprobar que lo que hacemos ayuda a que una persona o una familia construya una vida mejor es lo que me mantiene en movimiento.
Referentes
Peggy Dulany Rockefeller. Viniendo de una familia con una larga tradición filantrópica, se atrevió a cuestionar y renovar la manera de concebir el impacto social. Admiro su capacidad de conectar mundos que normalmente no trabajan juntos y de construir nuevas formas de colaboración frente a problemas sociales complejos.
Huella COLFUTURO
“Hacer la maestría en LSE amplió muchísimo mi manera de entender el desarrollo y me dio herramientas que siguen presentes en todo lo que hago. Siempre tuve claro que quería volver a Colombia y poner ese aprendizaje al servicio del país. Me gusta pensar que hoy ese apoyo se multiplica en cada persona y cada familia a la que llega nuestro trabajo”.
Dato de impacto
Al 2026, los proyectos de inclusión e integración acompañados por el equipo de Muttu han llegado de forma directa a más de 45.000 personas, suman más de 220.000 atenciones y alcanzan a un estimado de 120.000 beneficiarios indirectos. Son cifras acumuladas de proyectos diseñados y ejecutados, y la clara evidencia de que el impacto social se construye con rigor.