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La empresa creada por un colombiano en Alemania que está democratizando el diagnóstico ocular con IA

Lo que comenzó como un sistema para digitalizar microscopios, hoy se consolida como el emprendimiento del ingeniero biomédico Federico Acosta González, en Múnich, como resultado de sus estudios de maestría con el apoyo de COLFUTURO en Alemania. Su empresa recopila imágenes oculares de más de 3.000 usuarios en 90 países, que integra la inteligencia artificial y facilita el diagnóstico de enfermedades visuales.

Celebramos los 35 años de COLFUTURO con 35 historias de personas beneficiarias del Programa Crédito Beca que están transformando y dejando en alto el nombre del país.

#Emprendedores
Bogotá D.C. Maestría en Biomedical Computing Technische Universität München, Alemania

Escrito por: Comunicaciones COLFUTURO

Desde sus primeros años como ingeniero mecatrónico de la Universidad Nacional de Colombia, Federico Acosta González encontró en los equipos médicos un punto de encuentro entre dos intereses: comprender cómo funciona la tecnología y utilizarla para diagnosticar pacientes. Durante cuatro años trabajó en Colombia como especialista clínico y de servicio técnico; luego, por un traslado laboral, continuó su trayectoria en Chile como Gerente de Soporte Técnico de Accusivion, empresa líder del mercado ocular en ese país. Allí tuvo la oportunidad de acompañar más de 3.000 cirugías y conocer de cerca las necesidades de los oftalmólogos.

En Chile comenzó a desarrollar un sistema óptico que permitía conectar la cámara de un celular al tren óptico de un microscopio. La solución hacía posible capturar imágenes y videos sin reemplazar equipos que, aunque cumplían su función clínica, seguían siendo análogos. Al mismo tiempo, Federico aplicaba a universidades alemanas y a COLFUTURO. Quería pasar de capturar imágenes a entender cómo podían utilizarse para apoyar el diagnóstico. “No tenía la capacidad económica. COLFUTURO me dio la posibilidad de decir: ahora sí puedo estudiar en el exterior algo a lo que en Colombia no tenía acceso académico”, afirma.

En 2018 se trasladó a Alemania para cursar la maestría en Computación Biomédica en la Universidad Técnica de Múnich. Allí profundizó en inteligencia artificial, análisis de imágenes y tecnologías aplicadas a la salud. También encontró un ecosistema en el que universidad, industria y gobierno facilitaban que una investigación pudiera convertirse en empresa.

Durante la maestría conoció a quien sería su cofundador Fernando Benito. Juntos llevaron aquella idea nacida en Chile a Custom Surgical, una compañía de tecnología médica, creada en 2019 en Múnich, Alemania, que a la fecha ha levantado inversiones por cerca de cinco millones de euros y está conformada por un equipo de 30 personas. Su trabajo combina sistemas ópticos y software para digitalizar microscopios y convertir las imágenes capturadas en información útil para el diagnóstico.

Una red de datos para acercar el diagnóstico

La ventaja de la empresa va más allá de digitalizar equipos existentes. Su tecnología está haciendo asequible la captura de imágenes. Hoy, más de 3.000 usuarios en 90 países generan información, a través del uso de inteligencia artificial, que puede emplearse para entrenar algoritmos capaces de reconocer señales asociadas con distintas patologías oculares.

“En oftalmología había muy pocos datos porque el diagnóstico cotidiano se hacía sin capturarlos. Nosotros dimos la posibilidad de hacerlo de manera masiva, rápida y alrededor del mundo”, explica Federico.

Actualmente, la demanda de atención ocular supera la disponibilidad de especialistas en muchos territorios. En una población rural en Colombia, por ejemplo, una persona puede no tener cerca un oftalmólogo que realice la primera evaluación. Incluso en las ciudades, las listas de espera retrasan el acceso a una consulta. Según la Organización Mundial de la Salud, en el mundo aproximadamente 2.200 millones de personas presentan deterioro de la visión, ya sea cercana o lejana, y en 1.000 millones de estos casos, como mínimo, la discapacidad visual podría haberse evitado o todavía no se ha tratado.

Si bien no es médico, Federico facilita el trabajo de los oftalmólogos y acerca la evaluación ocular a comunidades donde el acceso a especialistas es limitado en la mayoría de países donde han adquirido su servicio. La propuesta de su empresa busca separar la captura y el análisis inicial de su presencia física. Un técnico podría tomar imágenes con un microscopio digital y un sistema computacional ayudaría a identificar qué casos necesitan atención prioritaria. Así, el oftalmólogo seguiría siendo parte fundamental del proceso, pero podría concentrarse antes en las personas que requieren una valoración especializada.

“Si desligamos la primera parte del diagnóstico y hacemos esos procesos más eficientes, podemos lograr que más personas accedan a una evaluación y liberar parte de la lista de espera”, señala.

Desde Alemania sigue conectado con Colombia

Aunque Federico permanece en Múnich, su relación con Colombia hace parte de la operación y del desarrollo científico de la empresa. Una parte del equipo trabaja desde Bogotá en la gestión comercial para el continente de América, las ventas digitales y el acompañamiento a clientes. La compañía también colabora con académicos y oftalmólogos colombianos en la anotación de imágenes, una tarea necesaria para entrenar y validar sus algoritmos de inteligencia artificial.

“Aunque no haya vuelto a Colombia, las raíces y las conexiones con el país están establecidas. Tenemos personas contratadas y trabajamos en un proyecto de investigación en tecnología médica con académicos colombianos”, afirma.

El crecimiento, sin embargo, no ha sido lineal. Federico recuerda que en 2025 la empresa estuvo cerca de quedarse sin recursos para pagar la nómina. El cierre de una ronda de inversión le dio continuidad al proyecto, a la vez que reforzó una convicción: emprender exige sostener decisiones adversas y aprender a insistir frente al rechazo.

Esa experiencia aparece desde el origen de su historia. Mientras trabajaba ocho horas al día en Chile, desarrollaba el prototipo en casa y preparaba solicitudes para universidades y fuentes de financiación. Más adelante habló con cientos de inversionistas antes de conseguir el capital necesario para crecer. “Uno tiene que aceptar que le digan que no, volverlo a hacer y aplicar. Esa mezcla de pasión y resiliencia ha sido fundamental”, asegura.

En los próximos 18 meses, la empresa proyecta levantar una nueva ronda de capital para acelerar su expansión. En el largo plazo, contempla llevar su tecnología a otros campos médicos que utilizan microscopía y prepararse para una posible adquisición. Son escenarios todavía abiertos, pero comparten la misma dirección que tenía el primer prototipo: transformar imágenes antes inaccesibles en información capaz de orientar mejores decisiones de salud en todo el mundo.

ADN DEL TALENTO DE

Federico Acosta

Mi motor

Soñar con soluciones posibles y sostenerlas con pasión y resiliencia.

Referentes

Su hermana, Laura Acosta, cuya trayectoria académica ha sido una inspiración constante.

Huella COLFUTURO

“Sin los recursos de COLFUTURO no hubiera podido acceder a ese conocimiento. Aunque no haya vuelto, las raíces y conexiones con Colombia siguen generando valor”.

Dato de impacto

La empresa que cofundó reúne a 30 personas, ha levantado cerca de cinco millones de euros y cuenta con más de 3.000 usuarios en 90 países.