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El arte como una herramienta de memoria y defensa de los derechos humanos en Colombia

Abogada, politóloga, investigadora y artista, Lyda García Delgado ha integrado estos saberes en una trayectoria dedicada a los derechos humanos y la construcción de paz. Su doctorado en Ciencias Políticas en Francia, con el apoyo de COLFUTURO, amplió su mirada y le permitió encontrar en el arte otro lenguaje para comprender realidades complejas. Hoy, como curadora general del Museo de la Memoria de Colombia y consultora senior de Naciones Unidas, pone ese conocimiento al servicio de la sociedad.

Celebramos los 35 años de COLFUTURO con 35 historias de personas beneficiarias del Programa Crédito Beca que están transformando y dejando en alto el nombre del país.

#RegiónPacífica
Pasto, Nariño Doctorado en Sciences Politiques Université Paris Est Créteil Val de Marne, Francia

Escrito por: Comunicaciones COLFUTURO

Lyda García Delgado nació y creció en Nariño, entre paisajes, carreteras y viajes familiares que despertaron tempranamente su curiosidad por las condiciones de vida de las personas y los territorios. Las desigualdades y el conflicto armado eran parte de una realidad cercana, y las preguntas que surgieron entonces sobre la justicia y la persistencia de la violencia terminarían acompañando su trayectoria. Se formó como abogada penalista y constitucionalista, cursó una maestría en Derechos Humanos y trabajó con poblaciones afectadas por distintas formas de violencia. El reclutamiento de niños y niñas fue una de las realidades que más interrogó su trabajo: quería comprender no solo sus consecuencias jurídicas, sino las condiciones sociales, políticas e institucionales que permitían su persistencia. Esa búsqueda la llevó en 2018 a Francia, donde, con el apoyo del Programa Crédito Beca de COLFUTURO, inició un doctorado en Ciencias Políticas enfocado en construcción de paz, en la Université Paris Est Créteil Val de Marne (La Sorbonne Paris XII).

Vivir en Francia significó mucho más que hacer una tesis doctoral. Aprendió francés, se acercó a una tradición académica diferente y durante casi cinco años estudió experiencias de justicia y construcción de paz en distintos lugares del mundo. La distancia también transformó su manera de mirar a Colombia: le permitió observar desde otra perspectiva realidades que conocía de cerca y reconocer la diversidad del país y la capacidad de las comunidades para crear respuestas incluso en circunstancias complejas. “Yo creo que el doctorado es el viaje; la tesis es solo una parte del camino. Lo esencial es todo lo que se descubre, se aprende y se transforma mientras sucede”, explica.

En Francia ocurrió, además, una transformación menos previsible. Lyda estudió fotografía y dibujo en la Escuela de Bellas Artes de Belleville. Poco a poco comprendió que no necesitaba escoger entre sus distintas facetas. El derecho le había enseñado el rigor de los argumentos y la importancia de las garantías; la ciencia política le permitía observar instituciones y estructuras más amplias; y el arte le ofrecía otra forma de mirar: detenerse en un rostro, un objeto, una ausencia o un gesto y reconocer allí dimensiones de la experiencia humana que difícilmente caben en un expediente.

Durante esos años hubo también una presencia decisiva: su madre, Stella Delgado. Docente de profesión, comenzó a estudiar Derecho a los 70 años y se graduó cinco años después. En el último año del doctorado recibió un diagnóstico de cáncer terminal. Lyda consideró abandonar sus estudios y regresar a Colombia, pero su madre insistió en que terminara lo que había comenzado. Era coherente con una manera de entender la vida que Stella había enseñado con su propio ejemplo: seguir aprendiendo, perseverar y hacer que aquello que se aprende tenga alguna utilidad para otros.

Lyda terminó su doctorado. A su regreso a Colombia, en 2023, su madre falleció. Con el tiempo, aquella experiencia se enlazó con una convicción que ya atravesaba su trayectoria: el conocimiento no se agota en quien lo adquiere; encuentra otra dimensión cuando se comparte y se pone al servicio de los demás.

Al terminar el doctorado, Lyda podía continuar su trayectoria académica en Francia. Eligió regresar. “Me preguntaba qué sentido tendría haber estudiado el conflicto armado colombiano, sus causas y transformaciones, y haber escrito una tesis sobre las formas de construcción de paz para quedarme en la academia francesa. Yo quería volver y poner ese conocimiento al servicio de mi país”.

De regreso una pregunta seguía acompañándola: ¿cómo hacer que los derechos humanos dejen de ser únicamente un lenguaje de especialistas y puedan encontrarse también con la vida cotidiana, los territorios y las personas? Una parte de la respuesta apareció en el Museo de la Memoria de Colombia. Lyda llegó como curadora desde una trayectoria que entrelazaba el derecho, la ciencia política, los derechos humanos y el arte. Allí, junto con el equipo especializado de curadores, orienta y desarrolla las investigaciones que sustentan las exposiciones, transformándolas en experiencias capaces de acercar la memoria a públicos diversos.

Una exposición que materializa esa mirada es Volver a florecer: infancias que sobrevivieron a la guerra, inaugurada en 2026. La muestra aborda el reclutamiento de niños y niñas desde la responsabilidad de los actores armados y los factores de riesgo, pero sin convertir la violencia en espectáculo. Reúne fotografías y obras artísticas del maestro Juan Mannuel Echavarría, y también creaciones de personas reclutadas durante su infancia, y de niños y niñas víctimas.

Hoy Lyda combina su trabajo como curadora general del Museo de la Memoria de Colombia con su labor como consultora senior para Naciones Unidas, donde trabaja por la seguridad de comunidades que construyen paz.

El derecho, la ciencia política, la investigación y el arte, que alguna vez parecieron caminos distintos, terminaron encontrándose. Quizá esa sea una de las transformaciones más importantes de aquel viaje iniciado con COLFUTURO: comprender que no tenía que escoger entre distintas formas de mirar el mundo, sino aprender a ponerlas a dialogar.

ADN DEL TALENTO DE

Lyda García Delgado

Mi motor

Poner el conocimiento, el derecho, la ciencia política y el arte al servicio de los derechos humanos y la construcción de paz.

Referentes

Su madre, Stella Delgado, docente y abogada, de quien aprendió el valor del conocimiento puesto al servicio de otros; su padre, Leonardo, profesor jubilado y compañero de sus inquietudes intelectuales y artísticas; sus hermanas, Lucía y Lucero, referentes de rigor y compromiso; y su directora de tesis doctoral, Isabelle Blondiaux, cuya enseñanza de la teoría política continúa presente en su manera de comprender lo público.

Huella COLFUTURO

Hizo posible una experiencia académica y vital que amplió su comprensión de la construcción de paz, transformó su manera de mirar a Colombia y le permitió reconocer que el arte podía dialogar con su formación jurídica y política.

Dato de impacto

Como curadora general del Museo de la Memoria de Colombia, coordina un equipo interdisciplinario y lidera procesos que articulan investigación, testimonios de víctimas y comunidades y creación artística para transformar la memoria en experiencias capaces de llegar a públicos diversos.